La cocina es uno de los espacios con mayor uso dentro del hogar, por lo que los materiales que se emplean deben responder tanto a criterios funcionales como estéticos. En procesos de renovación, el porcelanato se ha consolidado como una alternativa adecuada gracias a su resistencia, baja porosidad y variedad de acabados. Además de su valor visual, destaca por su facilidad de limpieza y durabilidad frente a condiciones propias del uso cotidiano en la cocina, como humedad, calor y manchas. Estas características lo convierten en una opción versátil para pisos, paredes y superficies de trabajo.






































